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martes, 9 de abril de 2013

Llámenme hippy


Manuel Álvarez Bravo   (gracias, Lola)


Amar es un esfuerzo intelectual. Y cuando se ama mucho y solo, sin espacios de sombra, nos transformamos en un sol. Las plantas vivas dependen de esa estrella para llegar a la fotosíntesis.
 Llámenme hippy, llámenme lo que quieran. En cualquier caso, continuaré sabiendo de memoria la letra de  Something to believe in, Ramones, 1986.

José Luis Peixoto.


Esta entrada debería ir acompañada de esa canción, pero no es la que me sé de memoria sino esta otra, una canción que escuché y canté hasta la saciedad, y  que me habló del amor antes de saber qué era "eso". 
De ella entro y salgo siempre como si fuera mi casa.
Te doy una canción.




Cómo gasto papeles recordándote,
cómo me haces hablar en el silencio,
cómo no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo.
Y cómo pasa el tiempo que de pronto son años
sin pasar tú por mí, detenida. 

Te doy una canción si abro una puerta
y de las sombras sales tú.
Te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz. 
Te doy una canción cuando apareces
el misterio del amor,
y si no lo apareces no me importa:
yo te doy una canción.

Si miro un poco afuera me detengo:
la ciudad se derrumba y yo cantando,
la gente que me odia y que me quiere
no me va a perdonar que me distraiga.
Creen que lo digo todo, que me juego la vida,
porque no te conocen ni te sienten.

Te doy una canción y hago un discurso
sobre mi derecho a hablar.
Te doy una canción con mis dos manos,
con las mismas de matar.
Te doy una canción y digo “patria”,
y sigo hablando para ti.
Te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla:
como doy el amor.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Cuando me aburro




A veces cuando me aburro pienso en maneras de morirme. Bueno, no necesariamente cuando me aburro. Esas ideas me vienen a veces. No es pensar en la muerte, sino en maneras concretas de morirse.
Voy por un supermercado lleno de gente un viernes por la tarde, empujando el carrito, y me viene el flash: ¿y si me desplomo aquí mismo, entre toda esta marabunta de compradores, y me muero? Intento imaginar lo que haría esa chica de ahí delante, aquella mujer gorda de allí detrás, el hombre ése calvo y con gafas que examina ahora mismo un tarro de mermelada, alzándolo hacia la luz. Y los niños. Cómo reaccionarían los niños. Pensarían que era una broma, supongo.
Hay tantas maneras de morirse. Están las de siempre: cáncer, infarto, pancreatitis, apéndice rupturado, embolismo pulmonar. Y las de origen traumatológico: accidentes de coche, despeñamientos, caídas del balcón mientras tiendes la ropa, o a causa de una tremenda borrachera. O cortado en pedazos por una máquina de segar. O tragarse un hueso de pollo y asfixiarse. O una herida mal curada. O un berrinche que te hace estallar una vena o te abre definitivamente la úlcera.
Todos nos vamos a morir. ¿Cuándo llegará el temido momento? No lo sé. Podría ocurrir aquí mismo, mientras escribo. O encendiendo una mañana un cigarrillo y abriendo las venecianas para que entre la luz del sol.
Me quedaría tirado probablemente en medio del suelo. Un hilillo de saliva, tal vez, colgándome de la comisura de la boca. Y la colilla, humeando en la alfombra. Creando un círculo negro y chamuscado a su alrededor.

Vela en este entierro. Roger Wolfe  .










domingo, 20 de marzo de 2011

Unicornio

(*)




UNICORNIO

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
cualquier información bien la voy a pagar.
las flores que dejó no me han querido hablar.
Mi unicornio azul ayer se me perdió,
no sé si se me fue,no sé si extravió,
y yo no tengo más que un unicornio azul.
si alguien sabe de él, le ruego información,
cien mil o un millón yo pagaré.

Mi unicornio azul se me ha perdido ayer, se fue.

Mi unicornio y yo hicimos amistad,
un poco con amor, un poco con verdad.
con su cuerno de añil pescaba una canción,
saberla compartir era su vocación.
Mi unicornio azul ayer se me perdió,
y puede parecer acaso una obsesión,
pero no tengo más que un unicornio azul
y aunque tuviera dos yo solo quiero aquel.
cualquier información la pagaré.

Mi unicornio azul se me ha perdido ayer, se fue.



LOS OTROS dicen:

"Esta canción habla de la inspiración perdida"

"Es sobre un blue jean que perdió en el tendedero"

"Se refiere a un poeta salvadoreño,al que le dedicó la canción"

"Oí que tenía que ver con un bolígrafo que perdió de marca Unicornio azul"

"Dicen que está dedicada al Che Guevara"



SILVIO RODRIGUEZ dice:

"Una canción tiene muchas formas de ser polémica.Hay canciones que son polémicas por ser demasiado claras también; otras porque aparentemente el mensaje está dado con cierta metáfora o con cierto símbolo y que puede crearle opciones al que lo escucha.
Yo soy partidario de ese tipo de arte, siempre lo he sido. No porque lo prefiera al otro, pero sí soy tambien partidario de ese tipo de arte, porque me parece que un arte de participación es un arte que ayuda a que se muevan las ideas.Y yo creo que esa es una función del arte[...].Unicornio,la gente me pregunta que quiero decir con la canción. Yo creo que la canción es bien clara, es clarísima, yo creo que la canción no tiene una redacción como en otras canciones mías en que si hay una redacción un poco más compleja y que el sentido se puede quizás diluir un poco a lo largo del discurso ¿no? pero en esta canción me parece que es super objetiva: se trata de un unicornio azul que se perdió. No habla de otra cosa que no sea eso.
[...]
Es igual que la canción aquella de la Señora Santana, porque llora el niño, por una manzana,quien se la ha perdido, yo le daré una, yo le dare dos,...es lo mismo ¿no?[..]
Y eso lo cantan los niños. Y nadie se ha preguntado..¿y por qué ese niño quiere precisamente esa manzana?
Es que él quiere la suya."


"Me inspiré en una especie de caballito que tuve, no sé cómo le salió aquel tirabuzón en la frentita. El caso es que se alimentaba de flores. Un día lo dejo masticando naturaleza y cuando más tarde voy a verlo, ya no está. Ahí mismísimo fue la dedicatoria."



























* foto extraída de Segunda cita, el blog de Sílvio Rodríguez.



miércoles, 5 de enero de 2011

Mi B.S.O.


Nunca me gustaron todo ese tipo de intercambios de medallas, premios, memes y otras cosas varias  que se hacen entre blogs, pero voy a hacer una excepción con la Reina de Paradela, que ha sugerido desde su casa que hagamos una entrada dedicada a la música de nuestra vida. Ah...nuestra vida. Caben muchas canciones en una vida que ya ha pasado el demonio meridiano y es imposible ni siquiera recordarlas todas, así que me voy a concentrar en mis primeros amores. Esta es la banda sonora de mi adolescencia:



  • Todavía era pequeña, pero en el coche de mi prima sonaba a menudo esta canción. Desperté al rock con ella y ya se me quedó pegada para siempre.





  • Domingo por la mañana. Cumplo con mis deberes de hija obediente y voy a misa . A la salida,   discoteca, sesión vermouth, vodka con ron ...y pista. Esta es la canción que siempre me levanta del asiento y me derrite el tabaco en el bolsillo. No hace falta que diga que, después de soltar los demonios, llego a casa "como una seda".






  • Recuerdos del instituto, huelgas, grises, amenazas de bomba, manifestaciones y asambleas. Cantamos esta canción con la ilusión de quién cree que tiene cosas importantes por hacer.






  • Alrededor de los quince años, mi prima empieza a trabajar y gasta su primer sueldo en regalos. Tengo la suerte de que me toca el regalo más deseado de toda mi vida: una guitarra. Aprendo con amigos a golpe de Twist & shout y Smoke on the water y casi sin darme cuenta me veo tocando y cantando esta canción sin descanso,  como quién da un disparo, un libro, una palabra, una guerrilla o el amor.






  • Verano. Con esta canción terminan muchas noches a la luz de la luna en un lugar de la Costa da Morte de cuyo nombre no me olvido.




Y aún podría poner esta ...


...o esta...




    ...o muchas más.