miércoles, 30 de diciembre de 2015

EU ASSINO


                                                                                                                              Nina Leen


No discuto
con el destino.

Lo que pinte,
firmo.
"Nao discuto". Paulo Lemisnki.





¡FELIZ  2016 a todos!



martes, 8 de diciembre de 2015

De la vida




Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.




"¡Ah de la vida!" (fragmento). Quevedo



domingo, 1 de noviembre de 2015

Era




Era un tiempo feliz. En aquel tiempo
sostenían mis piernas el andamio
que sostenía y contenía el mundo.

No hubo nadie más simple en aquel tiempo,
nadie más inocente que yo misma.

No hubo señal alguna que me hablara
del dolor, de la angustia y del desastre.


"Un tiempo feliz". Amalia Bautista




viernes, 25 de septiembre de 2015

Lo necesitamos


Roger Ballen


Vivimos en una sociedad en la que el ideal es imposible. El hombre contemporáneo dice que el precio que tiene que pagar por ser libre e inteligente es la renuncia al ideal, lo cual equivale a condenarse a la vulgaridad, a no progresar, a no ejercer una crítica con altura y dirección. El ideal es una fuerza reformadora de la vulgaridad.


 Ante la vulgaridad hoy dominante tenemos tres posibilidades: la postura reaccionaria es señalar que esta vulgaridad es la prueba del fracaso democrático y que debemos volver a la sociedad jerárquica, ordenada y autoritaria de antes, que esa sí que funcionaba. La segunda actitud, que es la dominante, me parece mucho peor, y es la que tiene hoy la cultura general y se ve en todos los sitios, que es la actitud de la resignación. Es aquello de Churchill de que la democracia es el menos malo de los sistemas. Como si la madurez ciudadana implicara una renuncia a lo óptimo. Y luego está, en último lugar, la postura reformista, superadora, la del ideal, por la que abogo.

Hoy el ideal parece imposible en una sociedad compleja, multicultural, desconfiada de los grandes relatos. El exceso de lucidez desmitificadora, la suspicacia generalizada, el cinismo ambiental, el petimetre que está ya de vuelta de todo antes de haber ido a ningún sitio: todo esto cierra las puertas al ideal. Pero lo necesitamos. Seríamos más sabios si conserváramos nuestra capacidad de entusiasmo para elevarnos a él. Aquel imperativo kantiano que decía «atrévete a pensar» deberíamos traducirlo ahora por un «atrévete a sentir».



 Es verdad que la propuesta de una perfección es difícil, pero una sociedad sin un ideal está llamada a envejecer, a repetirse, a ser acrítica con el presente porque no tiene una posición desde el que criticarla y está condenada a no progresar. 


Por eso, con gran osadía por mi parte, he propuesto una ciencia del ideal:
el ideal de la ejemplaridad.






lunes, 24 de agosto de 2015

Almas

Helena Almeida


"Cada persona que pasa por nuestra vida es única.
 Siempre deja un poco de sí
 y se lleva un poco de nosotros. 

Habrá los que se llevarán mucho, 
pero no habrá de los que no nos dejarán nada. 

Esta es la prueba evidente de que 
dos almas 
no se encuentran por casualidad."

Jorge Luis Borges.



jueves, 6 de agosto de 2015

Piel

Laura Makabresku

La piel
es la frontera -ficticia-
entre el dolor
y la caricia.

Manuel Filipe


Creep. HALEY REINHART

lunes, 6 de julio de 2015

Reflexiones "under water"




Quiero estar en los Consejos de Ministros
Quiero tomar café con cafeína y leche con toda su nata
Quiero que me perdonen por lo que no hago
Quiero salud sin dinero y con amor
Quiero mojar el pan en todas las salsas
Quiero que los animalistas dejen de matar mosquitos
Quiero que se imponga la decencia
Quiero ver algo de luz
Quiero olvidar y no puedo
Quiero que no me dejes en paz
Quiero reenviarme al sexto pino
Quiero escuchar las canciones más tristes esta noche


Quiero un pitillo a la luz de la luna
Quiero a Galicia verde y al mar azul
Quiero curar esta fascitis
Quiero que solo estén parados los incompetentes
Quiero ser cantante cuando sea mayor
Quiero que se acaben los altruistas de salón
Quiero deshacerme en elogios
Quiero confundirme en la niebla
Quiero pan dame queso
Quiero darte mis contraseñas
Quiero columpiarme durante horas
Quiero bailar pegada


Quiero gritar y no puedo
Quiero controlar el gasto público
Quiero ver para creer
Quiero puntualidad
Quiero ser mala
Quiero quiero quiero besarte
Quiero bajar el IVA y subir la cuesta de enero
Quiero un aeropuerto para dos
Quiero más lirismo
Quiero un rabo de nube que se lleve lo feo y nos deje el querube
Quiero que la economía sea una ciencia exacta
Quiero más películas y menos cuentos
Quiero un punto de fuga




Quiero todo esto
Yo no puedo seguir viviendo así:
es una decisión irrevocable.



Versión adaptada de "Quiero todo esto" de José Agustín Goytisolo




viernes, 22 de mayo de 2015

HD

Bill Domonkos

Yo,
que no desconozco los grandes temas del siglo, 
y estoy atento a eso que llaman la coyuntura histórica,
y acepto la gran patética de mi tiempo y quiero ayudar, 
en lo que me sea posible y aún bastante más, 
al hombre de estos días, 
tantas veces puesto en el filo de la navaja, 
no me dejo asustar por los profesionales de la angustia, 
y busco en la gran peripecia humana, 
tantas veces mágica aventura, 
tantas veces sueños espléndidos y mitos trágicos, 
la razón de continuar.



Álvaro Cunqueiro (1911-1981)



lunes, 4 de mayo de 2015

Yo creo



Yo creo que somos un pueblo de plantas,
de otra manera, ¿de dónde sacamos la calma
con que esperamos ser deshojados?
¿De dónde el valor
para empezar a deslizarnos en un tobogán de sueños
tan cerca de la muerte,
con la certeza de que podremos
nacer de nuevo?

Yo creo que somos un pueblo de plantas,
¿Quién ha visto
a un árbol rebelándose?

Ana Blandiana


Mathilde Roussel





lunes, 27 de abril de 2015

Sin título



Heme aquí prisionero de mí mismo
con la única salida bloqueada: el corazón.


Jorge Sousa Braga.




viernes, 27 de marzo de 2015

Piedras y charcos


En mitad del camino tenía una piedra
tenía una piedra en mitad del camino
tenía una piedra
en mitad del camino tenía una piedra.

Nunca me olvidaré de ese acontecimiento
en la vida de mis retinas tan fatigadas.


Nunca me olvidaré de que en mitad del camino 
tenía una piedra
Tenía una piedra en mitad del camino
en mitad del camino tenía una piedra.




CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE 





PIEDRAS Y CHARCOS.  Andrés Suarez




miércoles, 18 de febrero de 2015

Arrinconando aromas


Manuel Álvarez Bravo


Todavía hoy me pasa que detecto el perfume de mi primera novia en el aire, como uno de esos perros viejos que mantienen alerta un cierto sentido de la nostalgia y gimotean desde el fondo del tiempo. Ensombrezco la mirada y me consiento unos segundos de abatimiento mientras miro fijamente a la chica que lo lleva puesto como una estola, y al cruzarnos en la calle me doy la vuelta y detengo la mirada en su espalda, como si con ese olor suyo se llevase también una parte de mí encimada, ya despegada hace tiempo de mi vida, como uno de esos grandes trozos de hielo desgajados que deambulan por el océano sólo sostenidos por las dos miradas que lo perdieron y ahora lo velan.

De aquella relación lo único que se conserva intacto, tras la corrupción del desencanto y el camino tan largo que regresa del amor eterno, es ese perfume que todavía me agita cuando me lo cruzo por la calle una década después. Todo lo que trae el viento es bueno; no hay paraíso más resistente que el de los dieciocho años. A mí me deja sentado en el parque de Las Palmeras, me trae de golpe a la cabeza los minutos insólitos que dedicamos en silencio a estar juntos, y me devuelve finalmente bajando A Caeira dándole patadas a las piedras pensando en escribir algún día la historia del desaliento que me empezaba a enfriar la sangre mientras esperaba una de esas olas gigantes de las que se tienen noticia un año antes de que caiga arrasándolo todo.

El día en que se acabó cumplí de repente tres años seguidos, y cuando pretendí volver atrás, no a por ella sino a por mí, no recuperé más que aquel perfume y la piedra sepulcral sobre la que escribí, a modo de homenaje, un epitafio de amor. No se sobrevive a las mujeres. Las lleva uno colgando del corazón como esas latas que se ponen en los tubos de escape de los coches de los recién casados y acaban dejando un muro en mitad de tu vida separando lo que eres de lo que fuiste. Y si me quiero recordar, si quiero tirar de mí hacia atrás para regresarme, no acudo a las fotos sino al perfume, y me sorprendo arrinconando aromas, sorbiéndolos al vuelo como un animal marchito saciado de sí mismo, envuelto en heridas de las que sólo mana la felicidad de entonces.

Manuel Jabois




Thinking out loud. Ada Pouseu y Dani Piñeiro

La canción original es intepretada por Ed Sheeran, pero aquí la canta una de mis hijas con un amigo. Espero que os guste.




When your legs don't work like they used to before
And I can't sweep you off of your feet
Will your mouth still remember the taste of my love?
Will your eyes still smile from your cheeks?

And, darling, I will be loving you 'til we're 70
And, baby, my heart could still fall as hard at 23
And I'm thinking 'bout how people fall in love in mysterious ways
Maybe just the touch of a hand
Well, me—I fall in love with you every single day
And I just wanna tell you I am

So honey now
Take me into your loving arms
Kiss me under the light of a thousand stars
Place your head on my beating heart
I'm thinking out loud
That maybe we found love right where we are

When my hair's all but gone and my memory fades
And the crowds don't remember my name
When my hands don't play the strings the same way
I know you will still love me the same

'Cause honey your soul could never grow old, it's evergreen
And, baby, your smile's forever in my mind and memory
I'm thinking 'bout how people fall in love in mysterious ways
Maybe it's all part of a plan
Well, I'll just keep on making the same mistakes
Hoping that you'll understand

But, baby, now
Take me into your loving arms
Kiss me under the light of a thousand stars
Place your head on my beating heart
Thinking out loud
That maybe we found love right where we are

So, baby, now
Take me into your loving arms
Kiss me under the light of a thousand stars
Oh, darling, place your head on my beating heart
I'm thinking out loud
That maybe we found love right where we are
Oh, baby, we found love right where we are
And we found love right where we are

domingo, 1 de febrero de 2015

Compás lento


Parece que se registra desde hace algún tiempo una corriente de inversión del movimiento demográfico que implica el regreso de mucha gente a los pueblos y a las aldeas de los que un día salieron ellos o sus antepasados para instalarse en la ciudad.




A falta de que con sus consabidos errores y obviedades lo expliquen con detalle los sociólogos, a mí me gusta pensar que ese viaje de retorno a los orígenes representa la necesidad del ser humano de reencontrarse con un ritmo de vida reposado y disfrutar, como lo hicieron hace muchos años los suyos, de un estilo de vida en el que el compás lento de las cosechas importa más que el ritmo trepidante del reloj, la sobremesa del almuerzo acaba a tiempo de servir la cena y la gente solo tiene prisa para cambiar de planes y perder el tiempo.




 Yo no tengo un pueblo al que volver, salvo que lo haga al inigualable Cambados de mis largas vacaciones estivales. En realidad nunca se esfumó de mi cabeza aquel tiempo manual y premioso, un tiempo de mucha luz y pocos coches en el que podías entretenerte en mirar cómo cruzaba la carretera una lenta manada de hierba escarchando como herpes el asfalto. 





A nadie le preocupaba mucho la actualidad, ni había quien se extrañase de que en el coche de línea se esperase para mañana la llegada del periódico de ayer con sus noticias caducadas, redactado con una fertilidad a destiempo, escrito con aquella tipografía abigarrada y algo confusa, con sus textos deformados por las dobleces marinadas por el viaje y los titulares deshiladas en raíces ortográficas, como patatas de siembra.



 Nada grave o importante estaba por ocurrir.


 En casi todas las casas salía con su olor hasta la calle el requesón de la lactancia y por fin todas las guerras ocurrían lejos. No había en el pueblo perros con collar, huérfanos con hambre, ni recuerdo que hubiese puertas cerradas. 


[...]





"Los cachorros de agua" (fragmento). Jose Luis Alvite.




Hago esta entrada en homenaje a José Luis Alvite, fallecido hace unos días. No es la primera en este blog ni será la última. 
D.E.P.

La fotos que ilustran la entrada no pertenecen a su Cambados natal, sino a un lugar que conozco y del que puedo asegurar que hoy, como ayer, ni preocupa la actualidad ni se cierran las puertas de las casas.