miércoles, 23 de octubre de 2013

Historia con historia.

Cuando uno oye hablar por primera vez del imperio austro-húngaro en las películas de Berlanga, quiere decir que algo va mal. Sí, puedo reconocer y reconozco que  mis conocimientos sobre Historia son escasos; y no solo eso, lo peor es que pasa el tiempo y no hago nada para mejorarlos. Pero no pienso echarme la culpa a mí, que por algo soy "de ciencias", sino a los profesores, y más en concreto a una que menguó el poco interés que ya tenía por esa asignatura que para mí siempre quedará pendiente.


"Mi" instituto, hoy.

3º de BUP. Una clase de las revoltosas, pero con buenos resultados académicos, de esas que a los profesores resultan incómodas, porque acaban por rendirse a los resultados y pasan por alto comportamientos que  en otras circunstancias no pasarían.

 Empieza el curso y llama mi atención un alumno que no conocía de antes con el que conecto desde el primer momento. Tenía un apellido de esos raros que nunca más volví a oír y, como suele suceder, tanto profesores como alumnos lo llamábamos por él. Pero ya que siempre me pidió que lo llamara por su nombre y nunca lo hice, voy a hacerlo ahora: Juan. A los pocos días de clase, risas que vienen y van como las ondiñas de la canción, le pido que se cambie de sitio (estaba demasiado lejos) y se coloque delante de mí. Ahora no sé si el asiento estaba vacío o "desplacé" a alguien que no recuerdo, pero lo cierto es que no se lo pensó mucho, así lo hizo y así seguimos el resto del curso.

La presentación de  la profesora de Historia la recuerdo bien. Llegó a clase como una intrusa, sí, parecía que se había equivocado de edificio y entraba en el instituto por equivocación. Su vestimenta resultaba ligeramente sospechosa. En aquella época, de transición,  había dos grupos de vestimentas, dos looks, el emergente tipo progre, de pantalón vaquero, jersey cuello cisne y botas; y el saliente, el de profesora del régimen,  con bata blanca tipo laboratorio. Los dos convivían en armonía, pero ella no respondía a ninguno, bajita tirando a rellena, falda tubo, zapato de medio tacón, en resumen, lo que para aquella época sería un ama de casa tipo. La idea previa que nos sugirió su aspecto se redondeó después de su confesión. Nos contó que era maestra y no sabía mucho de la asignatura, pero que haría lo posible para enseñarnos, o dicho de otra manera, para que no lo notásemos.


Un aula, hoy.

La entrada de un profesor en el aula el primer día de clase se parece a la de un toro en la plaza. Se hace el silencio y todos observan con atención sus movimientos, sus miradas, sus primeras palabras. Los más atrevidos salen al coso con  la muleta para ver cómo entra, si embiste bien o recula, si tiene fijeza, si cojea...Pues bien, si nos atenemos a este primer análisis en aquel momento hubiéramos sacado los cabestros y devuelto el toro a los corrales.

Creo que ese día valoramos su sinceridad, pero con el tiempo poco más que eso.

Sus clases no se puede decir que fueran  aburridas porque hacíamos lo que queríamos. Como no sabía explicar ni tenía ganas, daba instrucciones del tipo "abrid el libro en la página X y subrayad lo más importante". Ese subrayado de lo más importante no consumía más de 10 minutos, así que al poco rato de empezar la clase cada uno se buscaba un entretenimiento, que podía ser reír, hablar de cualquier cosa, fumar o todo junto y más. Juan se  giraba hacia mi asiento, y así, un Ducados tras otro y hablando de lo que surgiera, se nos pasaba la clase. Si la profesora notaba que el barullo amenazaba la tranquilidad de las aulas más próximas, nos daba un grito, nosotros rectificábamos la postura y  volvíamos un par de minutos a subrayar lo subrayado.


El curso avanzaba y la clase se iba estropeando día a día. Pablo V. empezó a fumarse puros. Decía que era un comunista  burgués y eso, lo segundo, le permitía hacer estas cosas, pero lo cierto es que le excitaba poner a prueba la elasticidad de la profesora, retarla.


 Habíamos tenido la suerte el curso anterior, de tener una buena profesora de una asignatura que en aquel entonces  se llamaba Geografía Económica. Con ella aprendí la diferencia entre un trust y un holding, y alguna que otra cosita que ya me permitía debatir con aire serio con mi padre. No llegaba muy lejos porque siempre me espetaba aquello de que "sí, pero se nota que te falta experiencia", pero al menos ya podía aportar algo de mis frescos conocimientos a la conversación. El recuerdo todavía cercano de esa profesora y la sensación de andar para atrás, de desaprender,  no acabábamos de aceptarlo bien. Y eso unido a un trato de colegiales al que no estábamos acostumbrados y ella sí, no nos hacía la clase  soportable.

Un día, antes de empezar un examen con ella, Juan aparece eufórico y me dice que le entran ganas de hacer algo, que va a hacer algo. Yo me entrego al examen y me limito a vomitar lo que había embutido un día antes en casa, y rematado una hora antes en la cafetería "As Cobas". Cuando salimos del examen Juan me cuenta que contestó a las preguntas como si radiara un partido de fútbol entre el reino de Castilla y el de Aragón. Me contó los pases, los goles y todos los pormenores del arbitraje. Era un alumno brillante, le encantaba la Historia y sabía perfectamente qué tenía que contestar, pero se permitió esa licencia sabiendo que el curso no lo iba a suspender.



Cafetería "As Cobas" (todavía existe y resiste)

La aventura tuvo consecuencias, claro. Uno o dos días después vino el director a buscarlo para hablar con él fuera del aula. Desapareció media mañana en la que tuvo que aguantar sin reír la relectura de su propio examen y una amenaza de expulsión que al final quedó en nada. La bronca no quedó ahí y también la vino a echar al resto de la clase para que nos quedara claro que ese tipo de atrevimientos nos podían salir caros.

La verdad es que no hicimos mucho caso y, aunque no hubo arrebatos como el de Juan, seguimos tan alborotados o más que al principio.
Ella  iba perdiendo la paciencia con nosotros y cada vez nos reñía más, pero nosotros sabíamos que la situación ya la tenía desbordada y era incapaz de enderezar la lidia, perdón, el curso.

La bibilioteca que antes no existía.

Un día, ya desesperada, se hartó de valor, se levantó (solía permanecer sentada toda la clase), se dirigió al centro de la tarima y desde allí nos echó el discurso definitivo, un discurso que terminó en súplica: quería que le dijéramos cuál era el problema, por qué con ella teníamos ese comportamiento. Hubo risitas nerviosas, un ligero barullo y todos miramos para otro lado, como si no tuviéramos nada que ver con el asunto. "Quiero hablar" dice desde atrás Luis, primo de Pablo, el de los puros. Todos nos giramos sorprendidos porque Luis no intervenía jamás en clase. Era otro alumno brillante, pero de los que pasan totalmente desapercibidos, así que esperamos en silencio su intervención. La profesora, con más cara de sorprendida que nosotros, le dio la palabra. No lo pensó mucho, era de los que no malgastaba palabras, así que fue al grano: "Nosotros no tenemos ningún problema, aquí el único problema es usted".

A la profesora se le desencajó la cara y nosotros no sabíamos dónde meternos. No supo qué contestar y quedó azorada como si Luis la hubiera desnudado a la vista de todos. Su gesto fue tan expresivo y nos dio tanta pena que la dejamos "evolucionar" sin apenas mirar para ella. Se fue a sentar otra vez como el toro cuando se va a las tablas, dolorida. 
Silencio.
A partir de aquel día hubo una especie de entendimiento tácito por el cual ella dejaba de gritarnos y nosotros de torearla. Y creo recordar que terminamos en paz.



La misma verja, distinto edificio.

Nunca más supe de ella ni consigo recordar su nombre, pero los verdaderos protagonistas de esta historia siguen ahí. Hace unos años me reencontré casualmente con Juan y recordamos esa y otras anécdotas. Él recordaba su nombre, a mi se me olvidó otra vez. Las cosas no habían salido como él quería en el aspecto personal y profesional, y me confesó que su  ilusión era haber sido profesor de instituto. Pabló acabó el bachillerato y se fue a Brasil, donde ejerce como médico. Antes de irse nos dimos un paseo por los alrededores de la ciudad en su Mercedes "burgués". No hubo puros porque no fumaba. Con Luis mantuve contacto por carta un par de años más y poco a poco se fue diluyendo en el tiempo.

Aún no distingo el norte de Corea de Corea del Norte porque me pierdo entre fechas, mapas y fechorías, pero nada me cuesta  recordar historias como esta, pequeñas pero vividas.



Dedicado a Frankie, para que nunca máis  me riña por hacer entradas "minimalistas".  ;-)









37 comentarios:

David dijo...

Qué gran entrada. Me ha encantado!

Blue dijo...

Jajajaja, ¿pero no dices nada más?
Bueno, en realidad ya es mucho.

Un abrazo, David. Ya ves que yo también recuerdo aquellos tiempos.
;-)

David dijo...

Y ahora, un comentario algo más extenso (aunque no en plan partido radiado de fútbol, que esto no es un examen).
No sabes cómo me identifico con cosas que cuentas aquí.
Mis conocimientos sobre Historia, Geografía, Matemáticas, Ciencias y demás, también son escasos. Y vale, en parte es culpa mía, pero eh! es que tuve también cada profesor/a.
En segundo de BUP también tuvimos una profesora de Historia (esta sí sabía, pero se ponía a hablar con las chicas de las primeras filas y la clase se le desmadraba) que...bueno, salió llorando de clase. Había tal jolgorio en sus clases. Yo jugaba al póker... La pobre me dio pena. Algún día te cuento una "jugada" que le hizo otra alumna para que veas que no tenía malicia.
Bueno, no sé...podría contar muchas cosas, pero para eso sería mejor que hiciera una entrada.
Agradezco a Frankie que te haya reñido. Yo también voy a empezar a pedir que te dejes de tanto copia y pega (que no están mal, vaaaaaaaale) y te descuelgues con "originales"... Cuando los haces son tremendos. Recuerdo el de Imagine, el de la revista Sal... Y esta entrada es buenísima.
Un abrazo.

David dijo...

Ya ves que sí digo ;-)

Blue dijo...

A ver, eso del póker ya es pasarse ¿no?, jaja.
Ahora estoy reviviendo de nuevo historias con las clases de mis hijas y la verdad es que las profesoras de Historia parecen hechas en molde.
Los profes...te voy a mandar uno por privado porque en público no me atrevo a enseñarlo

Deja, que el copia pega es muy cómodo, jaja.

Gracias, David, me alegro de que te haya gustado.

Genín dijo...

Me alegro de que espoleada por la bronca te decidieras a escribir tu, so vaga! :))
Me ha encantado la entrada.
A mi si me gustaba la Historia, en realidad era la asignatura que mas me gustaba,a pesar de que "El Chopo" (Le llamabamos así por lo alto y delgado que era que recordaba a esos árboles) el capuchino, catedrático y todo el tio, que la impartía, era un cabrón, decía que yo era brillante y que para aprobarme y no hacerme ir a Lecaroz, en donde estaba interno, a examinarme en Setiembre por haberme cateado, para aprobarme me exigía que sacara sobresaliente, el muy cabrón, así que además de gustarme tenia que currar que no veas si no quería recibir la paliza en casa por haber suspendido y tener que soportar a un profe particular que apestaba a tabaco cada vez que abría la boca y me ponía a punto de vomitar.
Y claro, como habrás deducido, no siempre saqué sobresaliente, ese cura, no se me olvidará nunca el muy cabrón, lo curioso es que terminé apreciándolo, debió de ser una especie de "síndrome de Estocolmo" :))
Besos y salud

mariajesusparadela dijo...

Estoy con David: bórdalo tu, que te sale perfecto.

Blue dijo...

Jajaja,Genín, y ahora salen los motes, jaja. Me ha gustado que refrescaras la memoria.
La verdad es que la cosa pintaba mal teniendo que elegir entre un chopo y un cenicero.
Bueno, al final se queda uno con lo bueno, con lo que aprendió.
Besos, gracias y salud.

Mariajesus, no sabes lo que me cuesta contar estas chorradas...
Gracias.
;-)

D.F. dijo...

Las entrada me ha gustado y nme ha recordado a dos profesoras, una de Latin y otra de Griego que hicieron que me enamorase de esas asignaturas. El Latin hoy en día me suena maravilloso aunque no lo conozca en profundidad, de los profesores sin personalidad, ni ganas, prefiero no acordarme.
Ellas se llamaban Doña Socorro en Latin y Doña Pilar en Griego y siempre les estaré agradecido, como al Sr Pardo que me enseño Fisica y Quimica, la ley de Boyle-Mariotte, y algunas cosas más, yo me quedo con lo bueno de mi vida.

Cheli dijo...

Me hiciste reir!!! y recordar épocas viejas, tantas anécdotas que se recuerdan con cariño.

Considero que el profesor influye muchísimo en que la asignatura te guste y en que se te haga mas fácil o difícil estudiarla.

Por ejemplo, en el caso de Historia, por contar un ejemplo, en el 1º año de instituto tenia un profesor que te podias pasar horas y horas escuchándolo, te lo contaba todo que parecía un cuento; al año siguiente, tuve una profesora aburridísima, que no se levantaba de su silla, mandaba a uno a dar la clase y si no te tocaba a vos hacerlo, te dormias, luchando para que los parpados no se te cerraran.....que pena....

Aun asi, me encanta la historia.
Mi problema es que no tengo buena memoria.

Besos.

Blue dijo...

Temujin, y bien se te nota que te gusta.
Esas doñas no se olvidan. Yo, de los profesores que me gustaban, recuerdo hasta los dos apellidos, jaja.

Besos.

Cheli, claro que influye, y qué bien se distingue a un profesor que enseña con ilusión de otro que no, que reproduce como si fuera una grabadora ¿verdad?.

Besos.

Mariluz GH dijo...

¿De Juan no dices nada más? humm

:)

Un abrazo

Blue dijo...

Mariluz, es que si cuento más ya me desvío demasiado del tema, pero claro que podría hablar mucho más. Fue un "amiguísimo", una persona con la que tuve una conexión especial, hasta el punto de que a veces jugábamos a adivinarnos el pensamiento para medir hasta dónde podía llegar eso.
Pero las cosas se le complicaron mucho, se suicidó su hermana, él pasó por la cárcel acusado de algo que no cometió (a los amigos se les cree)y en fin, las cosas no le fueron fáciles. Así que cuando lo encontré después de tantos años llevé una alegría enorme. Llevamos, supongo.

Besos.

(Pero aún podría seguir, jaja.)

Frankie dijo...

Si para disfrutar de ratitos tan deliciosos como este leyéndote hay que reñirte un poquito pues nada, te reñiremos un poquito, solo eso, un poquito, jaja.

Amenísimo el relato. Y además me has hecho sentirme dentro de esa clase. Ya me imaginaba yo que eras una persona real, con historias vividas y salero para contarlas. Una sorpresa y todo un honor que me la dediques. Pobre profe, por cierto.

Besoss.

Blue dijo...

¿Pobre profe?, jaja, ay, Frankie, he visto cosas...¿cómo era aquello?, no sé qué de Orión, jaja.
Estaba es un instituto conflictivo y no pararía de contar historias de terror, jaja.
Por un tiempo espero haberme sacado aquella espina minimalista.
Y ya te merecías una dedicatoria, hombre verde.
;-)
Besos.

Gata Chopada dijo...

Oye, me ha encantado leerte azulona, hasta el final no sabía que eras tú.
Adoro tus copia pega collages, pero te prefiero a ti 1000X (aumento de mil). Esto, que se vuelva a repetir.
Es delicioso!
Besuchones.
(¡¡Muero/mato por leer ese partido radiado entre el reino de Castilla y el de Aragón!!)

Blue dijo...

Gata, no me extraña que no me conocieras porque salgo poco de la cueva, jaja.
Ya me gustaría tener el desparpajo que tienes tú contando, inventando o lo que sea. A mi las palabras se me resisten, aquí y fuera de aquí.
El partido tuvo que estar bien, sí, vistas las consecuencias debió rayar la perfección, jaja.

Bicos e boas noites.

Mariluz GH dijo...

Jo :(

Bueno... pues si tienes más "historias intim(as)istas" que se pueden contar, igual nos puedes seguir deleitando con tu prosa :D

BesoT

Errata y errata dijo...

No quiero NUNCA MÁS ver por aquí historias que no sean tuyas. Yo estaba segura de que sabías escribir.
Me encantó, lo disfruté, estaba esperando ver debajo el nombre del autor. Ví cada escena, estuve allí, tengo la imagen de la profesora, de Luis y de Pablo.
Oíme, ¿tanto tiempo nos tuviste engañados? ¿No te da verguenza?

Besos !

Errata y errata dijo...

Ah,por cierto, Frankie se merece muchas dedicatorias.

Carmela dijo...

En cierto modo me pasó como a Maia, iba leyendo y en cada fragmento me decía, ahora vendrá de quién es... pero seguía y además esas fotos no eran tomadas de la red, eran fotos personales, y ese As Cobas, ummmm quería llegar al final para salir de dudas pero no por ello, por estar atenta a eso, no me introducía en la clase y veía a la Srta sin nombre, a Luis, Pablo y veía o quería "ver" a Juan, jajajaja si,s i, me quede pillada con el mocete jajajaja. Me ha encantado Blue. Aunque si te digo la verdad no me ha extrañado, me explico, siempre he pensado, por lo que cuelgas, y sobre todo por tus comentarios en cualquier Blog, que me gustan mucho, que si quisieras, que si eso fuera lo que realmente quisiseras, colgarías entradas escritas por ti sin ningún problema y serían tan buenas como estas.
Bueno, Blue, que me enrollo como una persiana, que me ha gustado mucho y cuelgues lo que quieras, pero no estaría mal, que intercalaras historias como estas, si?
Besosss

Cabrónidas dijo...

A mí nunca me ha gustado el colegio, ni el instituto ni nada referente a la docencia, pero en contraposición, respeto profundamente a todos aquellos que trabajan en ella. Tengo recuerdos claros y concretos de la mayoría de profesores que de una manera u otra, me han enseñado algo. Algunos los tengo en gran estima, más que nada por su enorme paciencia y perseverancia conmigo. Otros eran hijos de puta y prepotentes, y otros como el de tu artículo, desapasionados y desidiosos.

De todas formas, yo he vivido ese episodio que tú describes y siempre me mantenía en un segundo plano, lidiando contra la profunda vergüenza ajena que aquella irrespetuosidad para con el profesor, me producía.

¡Saludos, Blue!

Darío dijo...

En los diarios, como dice el tal Sabina, nunca van a hablar de estas cosas. Y pensar que la historia en realidad, está tejida, bien tejida con estos pequeños sucesos anónimos, pero no tan anónimos.
Algún día me gustaría despertar y leer en la tapa de un diario, por ejemplo, Blue y sus primeros pasos informáticos.
Estaría mucho más contento que leyendo la mierda que quieren venderme cada día. Las exigencias del FMI o la condescendencia de nuestros pobres gobernantes.
Un abrazo.

Blue dijo...

Mariluz, no se puede contar todo, jaja.
Bueno, e inventar se me da muy mal
Un abrazo.

Gracias, Maia, no, lo que me da vergüenza es contar, así que volveré a lo mío, es decir, lo de otros.
Frankie merece eso y más, pero recuerda que ya nos ofrecimos a ponerle las lavadoras y no contestó, jaja.
Besos.

Carmela, lo que conté es cierto, pero las fotos no son mías. Te cuento. El edificio ya es otro, pero no conseguí fotos del antiguo (recuerda que entonces no llevábamos la cámara encima como llevamos ahora).
Las del interior las saqué de la web del centro, y para las exteriores me di un paseo por el Earth y fui haciendo capturas de pantalla.
La primera, de la red.
Muchas gracias y besos.

Cabrónidas, a ver si exageré un poco con lo del toro y la plaza. En realidad salió ilesa, jaja. Te puedo asegurar que había profesores con los que no pestañeábamos, así que todo tiene sus porqués.

Saludos.

Darío, jaja, esos primeros pasos en las informática también daría para unas risas, y ya si entramos en internet, mucho más.
Lo que nos venden da asco, sí, pero qué bien empaquetado nos lo dan ¿verdad?

Un abrazo.

Frankie dijo...

¿Las lavadoras? ¿Comorrll? ¿Quisisteis ser mis empleadas de hogar y yo me negué? Debía estar mal del coco...

Blue dijo...

Qué tristeza, ya no recuerdas nada...
Jajajajaja.

Il Gatopando dijo...

Está muy bien eso de romper el ritmo, la dinámica establecida, y sorprender/se.

Lo de BUP, COU, instituto, y ambiente conflictivo me suena.

En cuanto a la Historia y la Geografía Económica fueron precisamente los dos puntales que dotaron de un poco de sentido a mi paso por las aulas en aquella edad.
Clavos a los que agarrarse y eso que en un examen de la segunda la profesora -bastante mala también- me sorprendió con el libro de texto sobre los muslos. En fin...

Saludos

fiorella dijo...

Quiero más de estos posts!!!. Me trajiste tantos recuerdos....Ese Luis, sin conocerlo de nada, me trajo algunos "luises,luisas" con los que me pasaba lo mismo que a vos, esa sintonía especial. Tus "copia-pega" son geniales,pero estos posts, aunque te cuesten, son preciosos Blue. Un beso.

Blue dijo...

Gatopando, ya te diste cuenta de que estaba en un bucle.
Cuantas historias tenemos todos de esos años y cuanto podríamos contar. A pesar de estar más lejano en el tiempo recuerdo mucho mejor esos tiempos que la universidad.
Lo del libro abierto también merecía un castigo, jaja.

Saludos.

Fiorella, es inevitable. Aquí y en la China todos pasamos por historias parecidas ¿verdad?
No sé...creo que tengo poco que contar, jaja.
Besos.

Yeka dijo...

Cada párrafo leído me iba diciendo "y al final citará su autor" aunque las fotografías me decían es mi chica azul!
Una delicia leerte!siempre, pero esto massss.

En fin, que tuve una vez, sólo por un par de años en la primaria un gran maestro de historia, fue el primero que nos contaba la historia no oficial de la época del país, debió ser por eso que luego trajeron un nuevo maestro...en la secundaria la profesora de Historia, que me acompañó toda esa época cercenó toda mi pasión instalada por mi otro maestro (por suerte la recuperé en parte después)...tampoco recuerdo su nombre, en realidad no recuerdo el nombre de ningún profesor de la secundaria...será muy terrible eso?
Abrazo!

Blue dijo...

¿Ves?, Yeka, eso es lo malo, que cuando has conocido algo bueno, no se encaja bien dar pasos para atrás. Pero bueno, eso no me quita culpa a mí, claro, jaja.
Me hace gracia ver como todos recordamos. Seguramente a los mejores y a los peores, pero no al resto.
Un abrazo.

Doctor Krapp dijo...

Soy licenciado en Historia pero lo mío no tiene cura: leo libros de historia desde los 10 años, mucho antes de tener magníficos profesores de historia que me enseñaron a comprender al ser humano en el tiempo. Es cierto que no es posible lograrlo del todo pero lo bueno es el atrevimiento de intentar llegar un poco más lejos.
Una de las cosas que aprendí leyendo historia es que el verdadero conflicto del ser humano no radica tanto entre la lucha de los diferentes grupos sociales por la hegemonía como la lucha de cada individuo por ser el mismo incluso en las circunstancias más adversas. Por ejemplo en tu relato yo me he puesto en el lugar de esa profesora que con mejor o peor voluntad intentaba dar algo de si misma y se encontró con una manada de cabestros que cree que la adolescencia es una especie de derecho de pernada sobre el resto de individuos, en especial con aquellos que se considera que están al otro lado de la trinchera. ¿Que pasaría si después del recorrido histórico de cada cual alguien con la que tengáis especial dependencia os dijera algo parecido? Imagínate a uno de aquellos chicos del instituto tan "malotes" cuando preguntando a su hijo porque es tan arisco con él, éste le contestase que la culpa es suya por ser como es, por tener el carácter y personalidad que tiene.
Es lo tiene la vida, que a veces es como una lección de historia, al final cada causa tiene su consecuencias o quizás su propia venganza.
Abrazos, Blue

Blue dijo...

Dr Krapp, y yo que siempre creí que eras un doctor...jaja.

Fíjate, después del tiempo que ha pasado y con la distancia con la que lo veo, creo que no, que no fuimos tan malos. Aquella profesora no puso voluntad ninguna en enseñar en ningún momento del curso. Lo que dije fue tal cual, se sentaba y nos mandaba subrayar, y así un día tras otro. Ya no éramos tan pequeños y aquello nos parecía una tomadura de pelo, así que cuando -visto el cachondeo- nos preguntó qué nos pasaba, la respuesta de Luis fue correcta, a nosotros no nos pasaba nada, el problema era por ella.
Que las maneras no eran la correctas, de acuerdo, pero ella como profesora era la que debía ser ejemplar y no nosotros, que al fin y al cabo estábamos aprendiendo, de historia y de todo.
Que la historia da lecciones, es bien cierto, por eso me gustaría saber más de la que sé.
Ah, y no le echo la culpa a ella, claro, de eso solo soy responsable yo.
;-)
Un abrazo.

reinalia ninguna dijo...

Desvelarse un domingo con lo que escribrs. !Qué maravilla! Un texto precioso.

Blue dijo...

Hola, Reinalia, gracias. Bueno, también fue divertido para mí recordar estos tiempos pasados.

Blue dijo...

¡Qué cabeza, qué cabeza! con quien me reencontré años más tarde fue con Juan y no con Luis.
Editado.

Blue dijo...

Engracia, se llamaba Engracia. Ahora lo recordé.