lunes, 29 de enero de 2018

Lo que ha sido




Todos los hombres tienen un cáncer que los roe, un excremento diario, un mal a plazo fijo: su insatisfacción; el punto de choque entre su ser real, esquelético, y la infinita complejidad de la vida. Y todos, tarde o temprano, lo advierten.

En cada uno habrá que indagar, imaginar, el lento advertirlo o el fulmíneo intuir.

Casi todos -parece- rastrean en la infancia los signos del horror adulto. Indagar en este vivero de descubrimientos retrospectivos, de pavores, en este angustioso hallarse prefigurados en gestos y palabras irreparables de la infancia. Las Florecillas del Diablo.

Contemplar sin tregua este horror: lo que ha sido, será.


Cesare Pavese




10 comentarios:

Genín dijo...

Pues el Cesare tenia un problema gordo, yo ni me he enterado, y es un poco tarde para ello, creo... :)
Mucho mejor... :)
Besos y salud

Blue dijo...

Mejor, Genín , buena señal, jaja.
Besos y salud.

Carmela dijo...

Y mira que yo creo que un poquito de insatisfacción es un motor para no aletargarse en la vida.

La infancia nos hace, eso lo tengo claro, pero no creo que debamos achacarle todo el horror adulto.
La foto, me encanta.

Un beso grande, Blue.

Blue dijo...

No sé, Carmela, quizás lo que ocurre en la infancia es que ya se manifiesta nuestra forma de ser.
Besos y feliz vuelta.

Doctor Krapp dijo...

Pavese tenía una imagen sombría del ser humano y como tal era muy fiel a esa idea de que la maldad anida en el hombre desde la primera infancia, donde deja su sello. Una idea agonística que da satisfacción a las pulsiones autodestructivas del gran escritor.
Apertas

Il Gatopando dijo...

Llama la atención que Pavese no achaca directamente el mal a la infancia sino que se limita a indicar que la mayoría -añade, parece- rastrean allí la fuente de sus insuficiencias. Por tanto, más que señalar una relación de causa-efecto se limita a constatar un fenómeno.

Creo que es una distinción oportuna.

Saludos.

Blue dijo...

Krapp, no sé si maldad, pero en la infancia y la juventud hay sombras que nos persiguen. O quizás buscamos una explicación ahí.
Bicos.

Gatopando, no lo sé, pero a lo mejor en la infancia ya hay una manifestación primaria de lo que acabaremos siendo. No conozco tanto al autor como para saber si habla de sí mismo o del resto.
;-)
Saludos.

Frankie dijo...

Hay que reconciliarse con la infancia perdida, milady. Todos los defectos que aparentemente provendrían de allí no son sino manifestaciones de aquella ignorancia bendita que teníamos entonces, de aquella candidez de bobitos. Pienso que las peores cosas las gestamos cuando ya somos adultos, que es cuando mas daño hacemos a los demás y a nosotros mismos.Te encuentro, por cierto, muy elegante con esa cortina azul que te pones por aquí, jajaja.

Besotes, queridiña.

Blue dijo...

Frankie, que hay niños muy malos. No recuerdas a alguno que te diera patadas en la espinilla? Refresca, refresca, jaja.
Ese avatar que me puse nunca tengo claro si es un velo o humo, si subo o si bajo, flúor.
Bicos, milord.

A Casa Madeira dijo...

A insatisfação também pode ser um impulsionamento,
para onde se quer chegar.
Adorei conhecer o blog.